¿Cómo evitar la falta de motivación académica?

Si tu hijo está en edad escolar, seguro que alguna vez te ha dicho “o quiero ir al cole”, “no quiero estudiar” o ¿por qué tengo que aprenderme todo esto si no me va a servir para nada?

La falta de motivación escolar o académica tiene múltiples causas, pero su consecuencia última es el fracaso escolar. Si un estudiante no tiene motivación, pierde el interés y las ganas por adquirir conocimientos. Nuestro sistema educativo, donde la inteligencia y la capacidad para fijar contenidos se miden mediante una prueba en la que, dependiendo del resultado que se obtenga, se cataloga al alumno de buen o mal estudiante no ayuda mucho.

Los profesores y su actitud también influyen de manera positiva o negativa en la motivación o desmotivación académica de sus alumnos. Enseñar no siempre es tarea fácil, y en los contextos educativos actuales lo es aún menos.

Continuos cambios de los currículos educativos, distintas problemáticas familiares y sociales, la relación entre los alumnos y los conflictos que pueden surgir como el acoso escolar o bullying, son algunas cuestiones que el sistema educativo tiene que resolver, más allá del mero hecho de enseñar.

A estas y otras muchas cuestiones tiene que hacer frente el profesorado hoy en día teniendo que soportar, cada vez con más frecuencia, continuas faltas de respeto, insultos, burlas e incluso agresiones, tanto por parte de los chicos como por sus familiares en algunas ocasiones.

Estas situaciones crean en los maestros sentimientos de desgana, desmotivación y apatía a la hora de enfrentarse con su labor docente, y eso se nota después en la forma de dar clase y en la relación con sus alumnos. Algunos expertos afirman que la motivación es una habilidad que se puede incentivar si se da con las teclas adecuadas.

¿Qué es la motivación académica?

La motivación académica hace referencia a la actitud que el alumno muestra hacia las tareas que lleva a cabo en el colegio.  Cuando esta actitud es positiva y adecuada el estudiante denota la satisfacción y la constancia necesaria para conseguir el objetivo último. Junto con la inteligencia, la motivación es clave para que se dé la atención y que se lleve a cabo el aprendizaje.

Hay que tener en cuenta que la motivación no depende de forma exclusiva del alumno, ni tiene que ver solo con las ganas que demuestre hacia sus tareas educativas. Es un proceso más complejo, en el que se implican más factores. El entorno familiar o la situación económica son ejemplos de factores que influyen a la hora de estar más o menos motivados.

¿Qué causa la desmotivación en los estudios?

Cuando aprender se convierte en un proceso repetitivo, aburrido y por imposición los estudiantes sienten que ese conocimiento más teórico que práctico está alejado de su momento presente y de sus inquietudes o de sus metas futuras, produciéndose una falta de motivación académica o desmotivación por los estudios.

Además, todos los alumnos no tienen el mismo ritmo de aprendizaje, ni tienen las mismas posibilidades ni el mejor entorno para llevarlo a cabo.  La educación muchas veces no tiene en cuenta estos aspectos y deja atrás a estos alumnos, que al no sentirse integrados, pierden el interés por aprender, dando lugar al fracaso escolar.

¿Cómo gestionar el aprendizaje para evitar la falta de motivación en los estudios?

El aprendizaje del niño se lleva a cabo desde estos 2 ámbitos: la familia y los docentes.

La familia

Los niños, desde que nacen, tienen la necesidad de aprender y conocer el mundo que les rodea. En esta etapa temprana es la familia la que cumple ese papel. En general el aprendizaje ocurre de manera lúdica y divertida, a base de juegos, canciones, dibujos o cuentos, por lo que el niño muestra motivación por aprender.

Es importante que los progenitores o cuidadores mantengan esa motivación para que los niños sigan mostrando interés por seguir aprendiendo y adquieran así un correcto desarrollo cognitivo.

Los docentes

Cuando el niño entra en la escuela ese papel pasa a desempeñarlo también el docente. En las primeras etapas escolares el aprendizaje sigue siendo motivador, ya que para su transmisión se continúa con la realización de actividades lúdicas. En Primaria, y sobre todo en Secundaria, la dinámica para aprender cambia, y pasa a convertirse en la captación y memorización de una gran cantidad de contenido sin que el alumno tenga una participación activa.

Tan solo tiene que atender, escuchar y grabar, sin entender en muchos casos ese contenido ni encontrarle sentido práctico a lo que está aprendiendo.El profesorado debería enseñar a través de metodologías más innovadoras y que despierten el interés de sus alumnos.

3 Consejos para evitar la falta de motivación académica

Poner en práctica estos consejos garantiza que la motivación académica se mantenga en todo lo alto: 

  1. Relacionar el conocimiento con el mundo real: la mayor parte del conocimiento que se enseña en la actualidad en las escuelas son conocimientos teóricos y que poco o nada tienen que ver con la realidad. Lo aconsejable es que ese conocimiento esté vinculado con el momento actual y así el estudiante lo pueda poner en práctica, encontrándole una mayor utilidad a lo que aprende.
  2. Menos cantidad, más calidad y más actitud y pensamiento crítico: la mejor forma para que un estudiante aprenda y sobre todo recuerde lo que ha aprendido es que sea él mismo el que descubra ese conocimiento. Para ello, la dinámica de las clases debe cambiar y que no sea siempre el profesor el que hable y los alumnos los que escuchen. La labor del maestro tiene que ser más de guía y los estudiantes deben ser los que investiguen, piensen, debatan, cuestionen, etc.
  3. Motivación sí, pero esfuerzo también: los alumnos tienen que entender que todo en la vida se consigue con esfuerzo y estudiar no va a ser menos. Los padres o tutores deben educar a sus hijos para que no tiren la toalla cuando algo les cueste un mínimo esfuerzo.

¿Cómo el coaching puede ayudar a la motivación académica?

Con el coaching educativo no sólo se buscan aquellos elementos que motiven al estudiante, sino que también se detecta aquellas circunstancias que están afectando a su rendimiento académico con el objetivo de eliminarlas o minimizarlas. Es decir, se analiza la situación actual del estudiante, así como se traza un plan de acción personalizado para brindarle la dirección y las herramientas adecuadas para potenciar sus talentos naturales.

Más allá de eso, y en lo que respecta en específico a la motivación académica, también es indispensable estudiar la visión del futuro del estudiante. Qué quiere ser de mayor, qué tipos de estudios le gustan más y cómo se ve cuando haya acabado todo su ciclo de estudiante. Y es que la orientación académica en el momento adecuado no sólo le motivará, sino que ayudará a que el alumno encarrile adecuadamente su vida profesional.

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