Cómo superar la dependencia emocional

La dependencia emocional, una etapa oscura que muchas personas han tenido que atravesar durante su vida. Aunque suele estar relacionado con el amor y la pareja, no es exclusiva de este ámbito (pero sí donde se da con más frecuencia). Y es que la dependencia emocional puede darse hacia otras personas, como familiares y amigos.

Porque no nos damos cuenta que cuando nos sumergimos en ella, dejamos el control de nuestra vida a una persona. Todo lo que sientes, piensas y deseas, incluso tu felicidad y bienestar, queda supeditado a la voluntad o presencia de la misma, anulándote completamente. Aquellos que la han pasado sabrán de lo que hablo. Los que no, bueno, les deseo suerte.

No es fácil de superar. Desde antes de ser consciente de que estás sufriendo dependencia emocional, se convierte en un tortuoso camino de subidas y bajadas anímicas. Las emociones pasadas y los recuerdos surgen en tu mente como un torrente descontrolado que te golpea en cada uno de los minutos del día. Y es posible que te sientas noqueado durante bastante tiempo hasta que veas las primeras luces de esperanza para salir de esta situación.

Pero te puedo asegurar que se puede salir de este gran bache emocional.

Para ello es importante conocer qué es la dependencia emociona, cómo te está afectando y qué puedes hacer para imponer tu voluntad ante tanto caos. No permitas que te haga sentir que todos los días son grises, no permitas que te consuma. Y, sin lugar a dudas, si te sientes al límite del colapso, busca ayuda de un profesional.

¿Qué es la dependencia emocional?

La psicología determina que la dependencia emocional es una adicción afectiva hacia otra persona a la que idealizas a costa de rebajarte a ti mismo, centrando tu vida a su alrededor.  Las consecuencias de esta adicción terminan generando comportamientos desproporcionados o conductas patológicas.

Las ansias por sentirse querido y la necesidad de afecto son tan desmesuradas y tan incongruentes que en muchos casos llevan a la persona dependiente a aguantar insultos, humillaciones, vejaciones y justificar actuaciones como el control obsesivo o los malos tratos.

También puede darse el caso contrario. La obsesión de la persona dependiente puede llegar al extremo de ejercer un excesivo control hacia el otro queriendo saber en todo momento dónde está y con quién, no tolerando que se relacione con otras personas o que haga planes en los que no le incluya.

Lo peor de todo es que, aún siendo consciente de que esos comportamientos no son propios de una relación sana, el sentimiento de dependencia es tal que no son capaces de abandonar dicha situación.

¿Cuántos tipos de dependencia emocional hay?

Existen 3 tipos de dependencia emocional. Todas tienen un patrón de funcionamiento similar, aunque la persona o personas que causan la dependencia son distintas.

A la familia

La persona sufre un apego obsesivo hacia algún o algunos miembros de su familia como consecuencia de una educación protectora en la que la familia juega el papel de refugio frente al mundo exterior.

Se convierten en personas que no son capaces de tomar decisiones por sí mismas, que siguen el criterio de ese familiar y que no entienden su vida lejos de ese seno familiar, renunciando a todo lo que les aleje de esta.

A la pareja

Es consecuencia de la interiorización de creencias equivocadas de lo que es el amor y la relación de pareja. Se crea una relación desigual en la que la persona dependiente antepone a su pareja por encima de todo, hasta el punto de no querer perderla por nada del mundo.

Sientes que no puedes vivir sin ella y estás dispuesto a cualquier cosa con tal de retenerla a tu lado, renunciando incluso a tus responsabilidades cotidianas, tus aficiones, tus amistades o tu familia para pasar más tiempo con la persona amada. Debes tener en cuenta que amor y dependencia no van de la mano: donde hay amor no debe haber dependencia; donde hay dependencia, no hay amor.

Al entorno social

Se trata de personas que necesitan el reconocimiento y la aprobación en su entorno laboral o entre sus amistades. Para agradar y no ser rechazados muestran una actitud dócil y complaciente hasta el punto de olvidarse de sí mismos y centrarse tan solo en satisfacer las necesidades de los otros.

¿Son las creencias las culpables?

Teniendo en cuenta los tres tipos de dependencia emocional que existen, no es de extrañar que los orígenes de la misma deriven de las creencias personales de cada uno. Creencias que se han ido afianzando en nuestra mente con el tiempo, siempre derivadas de la educación recibida, pero sobre todo de las inseguridades, la falta de autoestima y los traumas de la infancia. Si no se gestionan a tiempo, estas creencias limitantes se arrastran hasta la adultez.

Creer que vales menos que otras personas. Creer que si no es con tu pareja, vas a vivir sola el resto de tu vida. Creer que no eres capaz de enfrentarte a la autoridad de tus padres. Creer que si no actúas de ciertas maneras no vas a agradar a nadie.

Cuando estás sumido en una etapa de dependencia emocional, pensamientos como los anteriores son el pan de cada día. Estas creencias se transforman en mensajes que martillean tu mente constantemente . Es por ello que entender cuáles son tus propias creencias y qué papel juegan en tu psique te ayudará a encontrar el mejor camino de salida para dejar de ser un dependiente sentimental.

Poder transformar las creencias en algo positivo no sólo te ayudará a superar la dependencia emocional, sino a ser más feliz.

¿Qué factores generan dependencia emocional?

La dependencia emocional, como cualquier otro trastorno psicológico, suele ser la causa de muchos factores juntos. Si esos factores no se identifican y no se trabajan desde el plano profesional, es muy difícil que la persona sea capaz de abandonar ese círculo vicioso por sí sola.

Uno de los factores que se da con más frecuencia en personas dependientes a nivel emocional es la baja autoestima. Y es que si no te quieres ni te valoras a ti mismo, ¿quién lo va a hacer por ti? Estás dejando una puerta abierta a personas tóxicas e interesadas que no te ayudarán, sino todo lo contrario: te harán sentir inferior, inútil y no podrás evitar consentir que la otra persona te infravalore. Y eso no es agradable.

El miedo a la soledad es otro de los factores a tener en cuenta. Se hace lo que haga falta, incluso dejarse humillar o someterse, para no sentirse solo. Pero el dicho de «más vale sólo que mal acompañado» siempre debe imperar ante tal descalabro emocional. Muchas personas que sufren de este factor encadenan una relación tras otra, sin darse tiempo para disfrutar de la soledad ni para reencontrarse a sí mismos tras un periodo de ruptura.

Con el auge de las redes sociales se han potenciado las inseguridades personales, sobre todo para aquellos que tienen una baja autoestima y necesitan de la aprobación de los demás. Ya sea de esa masa social anónima que da «likes» a tus contenidos como a una persona en concreta. Porque ahora parece que si no subes fotos de tus experiencias, no existes.

Porque al final te acabas convirtiendo en un escaparate donde tratas de vender una imagen propia que no se ajusta a la realidad de lo que sientes. Y cuando todo este teatrillo se desmonta, sigues sin ser capaz de creer que eres igual de valioso aunque los demás no te aplaudan.

Es posible que un dependiente emocional entremezcle varios de estos factores, o sólo uno de ellos sea el que ha disparado su trastorno. En cualquier caso, es esencial encontrar aquel que se ha quedado anclado en la mente de la persona para desenredarlo, atraerlo a la conciencia y poder trabajar en su superación.

¿Por qué no eres capaz de decir basta?

Superar la dependencia emocional es difícil. Es una batalla mental que puede acabar desgastándote, arrebatándote todas las energías y sentir que no hay salida. Y es que a la mente le encanta la conocido, pese a que ello te haga daño. Es curioso, ya que cuando uno está en este momento puede sentir que es la mayor víctima del universo, que se confabula y mueve todos los hilos para hacerte sentir infeliz.

Otra creencia que no ayuda a nada, pero que te exime de la responsabilidad de hacer algo por tu propio pie. Te regodeas en la miseria, en la tristeza y esperas a que un ángel salvador baje del cielo para sacarte mágicamente de este cómodo malestar. ¿Pero sabes qué? Rara vez ocurrirá. Y a más esperes, más harás que tu dependencia emocional se quede anclada, afectándote a tus actitudes y haciendo que tu carácter sea más agrio.

Es muy difícil hacer un punto y a parte. Es muy difícil dejar ir a las personas que nos hacen daño, ya sea de forma consciente o no. Nos hemos acostumbrado durante tanto tiempo a este dolor y mal cuerpo que lo hemos transformado en nuestra normalidad. En el fondo sabes que no es correcto, pero tampoco te atreves a dar el paso para salir de esta situación. Y esto se acaba cronificando, convirtiéndote en una persona infeliz y alejada de todos esos sueños personales.

¿Cómo puedo superar la dependencia emocional con el coaching?

Al ser considerado un trastorno psicológico, un coach no puede tratar este tipo de situaciones. Siempre es mejor acudir a un psicólogo especializado el tema. Ahora bien, el coaching puede ayudar desde una perspectiva distinta, brindando la orientación y guía que necesita la persona dependiente emocional para encontrar acciones que faciliten el proceso de superación.

El coaching te ayudará a recuperar hábitos y rutinas saludables, a retomar aficiones y a realizar todas aquellas actividades que puedan facilitar un avance en el proceso, evitando que la persona se quede estancada en un círculo vicioso. Mientras que el psicólogo trabaja el trastorno en sí mismo, el coach incentivará la motivación para volver a sentirse uno mismo a través de un plan de acción acorde a las circunstancias personales de cada uno.

Un coach te guiará, mediante un proceso de autoconocimiento, a reconocer los comportamientos dañinos y así poder evitarlos.  Asimilarás nuevos comportamientos para abandonar esas conductas, aprenderás a pensar más en ti y anteponer siempre tu bienestar. Trabajarás también aspectos claves como la autoestima, creencias limitantes, inteligencia emocional o asertividad.

Tu felicidad no depende de nadie más que ti mismo. Y una vez superes tu dependencia emocional, sabrás la certeza que hay en esta afirmación. Sé valiente y esfuérzate cada día para salir de ese pozo. Y, si no le ves salida, no dudes en acudir a un profesional.

Gracias por tu tiempo.

1 comentario en “Cómo superar la dependencia emocional”

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