El camino del héroe 

Te levantas cada mañana con la misma melodía de despertador. Desayunas las mismas tostadas y el mismo café. Te duchas mecánicamente, frotándote debajo de las axilas y la entrepierna (te dices que lo demás lo limpie el agua). Te vistes con la ropa de siempre y sales por la puerta.

8 horas trabajando, luego quizás algo de ejercicio o gimnasio (mismas rutas, mismas repeticiones) y vuelves a casa molido, para tumbarte por un momento en el sofá y clavar la mirada en el techo. Suspiras y en tu mente surge la pregunta clave que todo el mundo se hace alguna vez: ¿qué estoy haciendo con mi vida?

Y es que no puedes evitar compararte con los personajes de películas o libros, que viven aventuras, descubren nuevas experiencias y, en general, se transforman. Pero tú no, tú estás encerrado en una rueda de hámster y no puedes detenerte. Has cogido el hábito de no hacer lo que realmente te apetece. Y todos hemos estado así.

Se el protagonista de tu historia

Es curioso que con el paso de los años y la experiencia uno va cambiando, aunque muchas veces no es por decisión propia. Hay eventos en la vida que te sacuden y golpean, cambiándote de dirección por completo. Tu aceptas estas nuevas oportunidades, pues no sabes con exactitud cuál es tu verdadero objetivo, cuál es tu misión en la vida.

Me encantan las películas de héroes, donde estos superan obstáculos y dificultades por conseguir un propósito. Son íntegros en sus valores y aunque los tumben, siempre encuentran una motivación para levantarse. También las películas de aventuras, donde un hecho en la vida de ese personaje llama para explorar un mundo desconocido.

¿Por qué no nos ocurre esto a nosotros? ¿Por qué seguimos encerrados en los mismos hábitos y rutinas? ¿Acaso no tenemos sueños? ¿No podemos luchar por ellos? Y pese a lanzarnos constantemente estas preguntas, no nos movemos de ese sofá. No nos alzamos con energía para decir “sí, ahora es el momento”.

La llamada a la aventura

Puede que sea un evento traumático, puede que sea una consecución de situaciones que hacen que te tengas que replantear la vida. El caso es que la llamada a la aventura te lanza todas estas preguntas anteriores, abriéndote una gran ventana para que le des una oportunidad a una nueva forma de vivir en este mundo.

Y es que, sea como sea que llegue, te mostrará que hay mucho más ahí fuera de lo que te imaginas. Nosotros mismos hacemos nuestro propio mundo, y muchas veces es demasiado pequeño. Al final, algo incontenible en nuestro interior nos llama, nos expande y presionamos las paredes ansiando poder abrirnos más allá de ellas.

La llamada de la aventura. Puede que te aparezca a los 15 años, a los 24, a los 32 o incluso a los 50. Puede que no solo sea una vez en la vida, puede que te ocurra varias veces. Y es que se alinearán todos los planetas y sentirás que tu intuición te dirá que este es el momento exacto donde tú puedes cambiar tu propia vida. ¿Vas a ser valiente?

Atrévete a hacer cosas que antes eran impensables

Y de eso se trata la llamada a la aventura. Porque una aventura está repleta de dificultades y obstáculos. Tendrás que esforzarte mucho para seguir avanzando por ese sendero empedrado, si es que realmente hay un camino que seguir. El miedo y las ganas de volver a lo conocido te acompañarán, por lo que necesitarás una voluntad férrea para ignorarlos.

¿Pero sabes qué? Cuando te encuentres con tu primera dificultad completamente desconocida y la superes, te sentirás mejor. No sabrás con exactitud por qué ha sido así, pero te has demostrado que puedes superar todos aquellos obstáculos que antes para ti eran impensables. Has creado un nuevo recuerdo, has ampliado tus propios límites.

Piensas que puede que haya sido suerte o casualidad, así que el miedo sigue acompañándote un tramo más por ese camino. Otro obstáculo. Esta vez es diferente, aunque con algo de esfuerzo logras superarlo. Te quedas perplejo. El miedo se contrae. Y no dudas ni un segundo en continuar tu camino.

Y logras superar el tercer obstáculo, el cuarto, el quinto y todos los siguientes. Logras conseguir todas las metas que te propongas. Y si no las consigues, sientes que te has esforzado y que ese no era el momento para lograrlas. Quizás vuelvas más tarde, quizás acabes pensando que tampoco valían tanto la pena.

Siente cada pequeño éxito como una medalla en tu pecho

De forma personal, no suelo dar el valor que merece todo mis esfuerzos. No siento que me lo merezca, lo siento más como un deber, algo que debía hacer. Y este pensamiento ha sido muy limitante. Es por eso que he reconfigurado mi mente para lograr que cada pequeño éxito se sienta como un podio. No muy grande, pero que me permita subir un escalón.

Si has emprendido el camino del héroe, piensa en los obstáculos, piensa en los objetivos. ¿Has superado algunos? ¿Cómo te sientes? ¿A qué quieres superar más, verdad? Y es que estás creando un hábito que no se quiere detener, porque te quieres demostrar que puedes con todo. 

Desde el objetivo más mundano hasta el obstáculo más gigantesco, todos merecen una medalla en tu pecho. Dales importancia, no se la restes. Porque cada nueva experiencia que absorbas te hará crecer y ser tu propio héroe, ser aquella persona que te imaginabas cuando eras un chaval repleto de ilusión e imaginación.

Cuando mires hacia atrás, sabrás que todo ha valido la pena

Es una pena que los seres humanos no tengamos retrovisores, porque no siempre nos frenamos para mirar hacia atrás y valorar todo lo que hemos conseguido. Pero, sobre todo, lo que hemos crecido. El restarle importancia a ciertos logros y experiencias no hace más que desvirtuar la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Es por eso que, emprendas o no el camino del héroe, también hagas las paradas adecuadas para descansar. Y esto significa detenerte por un momento en el presente, mirar hacia el futuro y también hacia el pasado. Valorar a dónde quieres ir y de dónde vienes. Qué es lo que quieres conseguir y todo lo que has conseguido.

Pero mira hacia atrás, recuerda los buenos momentos y los aprendizajes extraídos de los malos. Porque unos serán tu motivación para seguir luchando por tus sueños, por tu pasión; mientras, los otros te permitirán ser cada vez más hábil superando los nuevos obstáculos que te plantee la vida, que te plantee tu nuevo camino.

¿Seguirás la llamada de tu propia aventura?

Gracias por tu tiempo.

2 comentarios en “El camino del héroe”

  1. Hola! Un post excelente para reflexionar. Tenemos que parar de vez en cuando para valorar mejor nuestros logros y, así también mejora nuestra autoestima.
    Superando obstáculos nos vamos haciendo fuertes y tal y como dices, valorarlos, no tomarlos como un deber.

    Un abrazo!

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