El significado que le damos a las cosas

Hace unos días, caminando por la calle cabizbajo, me encontré una carta del juego Uno en el suelo. Era un número uno rojo y en muy buen estado. En ese momento lo ignoré, ya que estaba sumido en mis propios pensamientos, pero tras dar unos cuantos pasos me paré. Miré hacia atrás y vi como esa carta era arrastrada unos metros por el viento.

Eso me dio que pensar bastante sobre el hecho de que le damos significados a cosas casuales, tratando de buscar una explicación e incluso creyendo que la vida nos estaba enviando una señal. En ese momento podía estar pensando que quería decirme que era el primero, por ejemplo. O que ahora solo era uno. Individualismo. Yo qué sé.

Aunque esos pensamientos se me cruzaron por la cabeza, acabé haciéndome la pregunta que da título a este artículo: ¿Por qué le damos significado a ciertas cosas si no son nada para nosotros?

Azar o destino, una creencia que puede llegar a limitarte

Y quien dice una carta del Uno dice un número que no paras de ver repetido en matrículas, un mueble viejo al lado de un contenedor, un gato negro cruzándose por delante de ti, ver una estrella fugaz o simplemente una mirada. Es curioso cómo queremos procesarlo para entender que son señales, de que algo tienen que significar.

Por un lado podríamos pensar que es azar, es casualidad que estas cosas ocurran. Estabas en el lugar y en el momento adecuado para que ocurriese dicho evento, nada más. Sumado a que a los seres humanos nos encanta buscar patrones, ya tenemos un cóctel que hará que tu cabeza esté todo el día pensando en ello.

No tenemos que ir muy lejos tampoco, ya que todos, aunque sea por curiosidad, hemos visto nuestro tarot en el periódico. Con cualquier frase que te pongan vas a ser capaz de conectarla a algún evento de hoy, mañana o pasado unos días. Y es que al final vas a ser tú el que fuerces el significado de ese momento para encajarlo con la dichosa frase.

En cambio, también hay personas que creen en el destino. Que las cosas ya están escritas y tienen que ocurrir sí o sí. Que si se te cruza un gato negro es debido a que estabas predestinado a estar en ese lugar y momento oportuno. Vamos, que ya nos dejamos caer en brazos de nuestra imaginación y sentirnos víctimas del universo.

Sí, víctimas. Porque las personas que creen en el destino no creen que ellas mismas sean capaces de que, con esfuerzo y dedicación, se consiga todo lo que quieren. Si será, será, punto. Y es curioso ver como cuando estas cosas no ocurren, dichas personas se frustran, se enfadan y, en general, cogen un rol victimista sobre todo lo que acontece en sus vidas.

Las personas que creen que la vida es azar tienen una mentalidad diferente, muy contraria. Optan por tener la esperanza de que si hacen ciertas acciones, se esfuerzan y crecen como personas, lograrán todo lo que se propongan. Puede que nunca sea así, pero la esperanza es un motor muy poderoso para nuestra mente y nuestro corazón.

¿Qué tiene que ver el azar o el destino con el significado de las cosas?

En cómo nuestra perspectiva de los sucesos que ocurren a nuestro alrededor afectan a nuestra vida. No creo que se pueda ser 100% de azar o de destino, sino que a veces somos capaces de identificar cuando creemos más en el azar y cuando menos en el destino. Y viceversa.

Más de la mitad de nuestras circunstancias vitales no podemos controlarlas, es así. Es frustrante. Por eso dependiendo de la perspectiva que tengas, del significado que le des a cada una de las cosas en tu vida, serás capaz de tener una actitud más positiva o negativa. De ser capaz de tener esperanza o resignarse en el rol de víctima del universo.

Para mí esa carta de Uno ha significado una casualidad bonita, un evento que me ha hecho cambiar por completo mi pensamiento para poder redactar todas estas palabras. Para aquel que la tiró por el balcón tenía un significado muy diferente. Quizás se cansase de perder las partidas. Quizás solo se dejó una ventana abierta y volaron.

Pensé en recogerla del suelo. Estuve unos segundos mirándola, pero al final decidí dejarla ahí. Seguramente otra persona se cruzase con ella y la carta fuese capaz de aportar un significado muy distinto al que yo le di. Quizás le diese un empujón a su motivación o esperanza. Y eso que solo era una carta de Uno.

Y la moraleja es…

Mira a tu alrededor. Tienes un montón de objetos que te pertenecen, y seguro que más allá de su propia utilidad tendrás alguno que le hayas dado un significado muy importante para ti. Lo has atado a un recuerdo, una experiencia o un sentimiento. Y cada vez que lo miras, te vienen imágenes a la mente.

Mira tu propia piel. Seguro que a algo en tu cuerpo le has dado un significado. Una cicatriz. Una marca de nacimiento. La forma que crean una sucesión de pecas. Quizás tienes tatuajes, y seguro que a cada uno de ellos les has dado un significado, pero que a otros eso les da absolutamente igual.

Mira a los ojos a las personas que te rodean. Familiares, amigos, compañeros de trabajo, pareja. Incluyo mascotas, también. Si piensas en ellos, seguro que tienen un significado para ti. Pero también hay otras personas que ni siquiera tienen una identidad creada en tu mente, sino que forman parte de la masa, de ese conjunto anónimo que observamos cada día.

Y es que cada una de estas cosas conecta con tu interior, con algo que quiere creer que están en tu vida por una razón. Pero también es verdad que a muchas de estas cosas las has elegido para que estén en tu vida, que has superado el juego del azar con acciones y esfuerzo para conseguir introducirlas.

¿Y tú? ¿Qué significado le das a las cosas?

Gracias por tu tiempo.

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