Para cuando tengas un mal día

Puede que te digan que no pasa nada, que a todo el mundo le ocurre y que ya verás que mañana será mejor. Y es cierto, pero dentro de tu cabeza hay algo que te impide aceptarlo. Mira, las cosas no han salido como te gustaría, o al menos cómo mínimamente hubieses estado conforme.

Te has levantado con mal pie, hay algo dentro de ti que no te permite sacar la mejor de tus actitudes y las emociones no te acompañan para ser capaz de hacer todo aquello que querías hacer. O totalmente al contrario, pese a intentarlo varias veces, con ganas e intensidad, lo único que extraes es rabia y frustración.

¿Por qué me pasa esto a mi? ¿Por qué, si me esfuerzo tanto, no consigo alcanzar lo que me propongo? Y es que a veces sentimos que el mundo, o quizás todo el universo, se confabula contra nosotros. Por mucho que nos emperremos ese día, las cosas no van a salir bien.

Pero tengo un mensaje de esperanza para ti 

Comprendo por todo lo que estás pasando, por todas las dificultades que tienes que superar y cómo, el que creías que era tu mejor aliado, se convierte en tu peor enemigo: la mente. Te trae recuerdos nostálgicos, tristes, frustrantes y rabiosos junto a ese discurso interno que tiene acento de diablillo mexicano. Sí, ahora no puedes evitar escuchar esa voz así.

Siéntate, cierra los ojos y respira. Algo que aprendemos con el tiempo, las experiencias y, sobre todo, con los fracasos, es que a veces no es el lugar ni el momento adecuado. Pero algo más que eso, es que insistir cuando no estás centrado en la actitud correcta conlleva a que malgastes toda tu energía y te quemes.

¿Pero sabes qué? Lo vas a lograr. Porque no vas a repetir los mismos errores que cometiste. Porque has aprendido de ellos y conoces otros caminos por los que alcanzar tus objetivos. Porque a veces frenar y retroceder no es algo malo, sino que nos permite ver la realidad desde una perspectiva distinta.

No estás donde te gustaría estar, pero estás trabajando en ello. Tampoco estás donde estabas antes, has avanzado. Mírate, con tu espíritu luchador, y observa todo el camino que has recorrido. ¿Lo vas a tirar todo por la borda por un mal día? ¿O vas a aprovecharlo para aprender una lección?

Eso es, céntrate. Deja a un lado las emociones y trae un poco de tu racionalidad. Sólo es un mal día. Ya sea por azar o destino, las cosas no salen bien. ¡Y eso está bien! Puedes tomártelo como un aliciente para darlo todo mañana o una forma en que el universo te dice “tómate un respiro”.

Tómate un respiro

Porque yo creo en ti, en que dentro de ese cuerpo de piel, carne y hueso se encuentra un feroz luchador con ansias de devorar el mundo, que se lanzaría al precipicio con tal de conseguir todos sus propósitos. Pero también sé que hay inteligencia y que sabe reconocer cuándo es el momento para actuar y cuándo el de reflexionar.

Y hoy te toca reflexionar. Te toca pisar el freno y conectar de nuevo contigo mismo. De saber si realmente estás viajando por el camino correcto, de si estás haciendo las cosas como quieres y sin que nada de ello te permita, en definitiva, no ser feliz.

Todo va a salir bien. Eres valiente, sé que vas a poder con todo lo que te echen. Eres paciente, sé que vas a saber aprovechar las pausas y las oportunidades. Pero sobre todo sé que vas a disfrutar del presente, incluso cuando lo etiquetes como un mal día.

Porque tú tienes la herramienta para cambiar esa etiqueta. Tú puedes cambiar tu actitud y tu perspectiva, virar bruscamente el timón para decidir cómo quieres que acabe ese día. ¿Quizás toque improvisar un plan distinto? ¿Algo que quizás no te haga avanzar, pero te haga redescubrirte cuando más lo necesitas?

Queda con los amigos, sal a dar una vuelta, a hacer deporte o a cualquier lugar que te apetezca. Vete a comer sólo, al cine, de ruta con la moto o a comprar cualquier chorrada que siempre has querido. No se trata de darse un capricho, ni de perder el tiempo, se trata de saneamiento mental.

Porque te mereces un descanso. Te mereces que, tras todo el esfuerzo para llegar aquí y ahora, puedas tener un día donde detenerte y reposar. ¿Por qué no un mal día? Transfórmalos en algo útil, en una experiencia que, si vuelve a ocurrir en el futuro, sabrás cómo actuar para sacarle provecho.

Haz que, cuando tengas un mal día, te nazca una sonrisa

Porque no será el primero ni el último. Ahora bien, si ves que ya de buena mañana tu día se está desmoronando como una castillo de naipes, quiero que sonrías. Quiero que reconozcas todos estos indicios para detenerte, soltar una sonora carcajada y saber que tienes un mal día. 

Un día de mierda, de esos que lo vas a dejar todo para centrarte en ti mismo. En el que vas a capear como puedas todas las responsabilidades inevitables, pero vas a aprovechar al máximo todos los momentos que tengas para ti. 

Y es que, a partir de ahora, no vas a tener días malos, sino días diferentes, de reflexión, de autodescubrimiento. Atrévete a hacer esas cosas que siempre se quedan en el desván de la mente, de expresarte como realmente quieres, enviar ese mensaje siempre pendiente.

Cuando te percates ya será de noche, te estarás metiendo en la cama y no querrás que acabe el día. Porque gracias a ti, a tu actitud, a tu voluntad para encaminar la vida como tú realmente quieres, has logrado cambiar el significado de “tener un mal día”.

 

Gracias por tu tiempo.

2 comentarios en “Para cuando tengas un mal día”

  1. Ayer tuve un mal día, porque me sentía que estaba en el mismo punto que cuando dejé a mi expareja. Bueno, es un poco complicada mi situación, pero entienedo lo que quieres decir, un día malo, no puede convertirse en toda una semana entera de malos días pensando que solamente a nosotros nos pasa. Eso es lo que me gusta de este post, A TODOS NOS HA PASADO TENER UN MAL DÍA, no saber hacia donde vamos o si lo estamos haciendo bien por más que luchamos o no obtenemos los resultados que queremos por más que lo intentamos. En mi caso, estoy un poco bloqueada en el sentido de que no me atrevo a dar el paso con una cosa. Mi situación me impide entrar en el mercado laboral. Pero hago ejercicio de valoración: He encontrado que escribir me ha llevado a ahondar y gestionar mejor mis emociones, además ayudar a los demás me gustaría mucho, pero también creo que cuando comencé a escribir – por si a alguien le ha pasado- no sabía qué era lo que me depararía y luchaba ferozmente sin tener una visión clara de lo que quería. (Como dice mi madre lo fui madurando), mientras iba escribiendo, gané algún premio que hizo crecer mi confianza, y bueno, al mudarme a cataluña (España) me surgieron cosas muy buenas. También tuve una etapa horrible de bloqueo y de sindorme del impostor. (Me ha vuelto a dar) pero supongo que hay mirar hacia afuera, relacionarnos un poco, de la forma que sea para poder, mirar hacia fuera y poder dar con lo que nos apasiona. No se si le puede ayudar alguien. Porque a mi tu entrada me ha llenado mucho. GRAN POST.

    KEREN.

    1. Muchas gracias por tu comentario y por compartir la experiencia. Sigue esforzándote, sigue luchando y no dejes que los ánimos decaigan. Es normal que haya días mejores y peores, solo recuerda que estás en un camino montañoso, de subidas y bajadas, pero que siempre tira hacia adelante. En lo que respecta a la escritura y el síndrome del impostor, te entiendo perfectamente. Trata de relativizarlo y siempre escribe primero para ti, porque te gusta y disfrutas plasmando ideas, pensamientos y emociones en el papel. Eres tu primera lectora y tienes que ser tu primera fan.

      Te comparto un vídeo que a mi, como escritor, me ayuda mucho a seguir en este camino. Es una versión resumida, hay otro de 1 hora que es fabuloso. http://www.youtube.com/watch?v=aJvOPtYUj1o

      Muchos ánimos y, si necesitas hablar, no dudes en contactarme. Estaré encantado de ayudarte 🙂

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