Propósitos de año nuevo: ¿sí o no?

Hace un año, por estas fechas, mi vida era muy diferente. Vamos, y la de todos. Ya no solo por los cambios que pueden ocurrir durante un año normal, sino por todo lo que ha producido la situación sanitaria que estamos viviendo. Recuerdo mis propósitos, que sin ser demasiado exigentes, los veía bastante lejanos.

Cabe decir que la mayoría los acabé cumpliendo, sobre todo en el último trimestre del año. Así que puedo estar orgulloso de haber puesto todo mi esfuerzo por conseguirlo. Pero recordarlos, sobre todo en estos primeros días de 2021, hace replantearme cómo enfocar los propósitos con todo lo que está sucediendo.

Parecerá una tontería, pero tener propósitos que sabes que quieres cumplir sí o sí motiva. Otra cosa es que seas capaz de trabajar durante todo el año y no cuando ya se está acabando. Ahora me los planteo de una forma distinta, sabiendo que si no los consigo no me debo flagelar por ello. Simplemente no era el momento de cumplirlos.

Para aquellos que quieran marcarse propósitos de año nuevo, les digo que adelante, que luchen por ellos. Que creen el hábito de dedicar 5 minutos al día y cuando menos se lo esperen los habrán conseguido. Y para los demás, quizás os convenza de marcaros algunos con mis palabras, quién sabe.

La importancia de tener propósitos en tiempos difíciles

Cuando todo va bien, cuando sientes que surfeas en la cresta de la ola y que no debes realizar apenas esfuerzos para conseguir lo que te propones, no tiene mucho sentido marcarse propósitos. Sí lo tiene, pero en cierta manera sabes que lo vas a conseguir. Ahora bien, en los tiempos difíciles todo cambia.

Estamos viviendo una situación anómala, donde las posibilidades de tener éxito, triunfar y lograr lo que nos propongamos está difícil, sobre todo si somos muy ambiciosos. Todo aquello que no podemos controlar afecta mucho más de lo que desearíamos, por lo que nos queda echarle buena actitud y ser pacientes

Sin poder viajar, salir a divertirse, cultivar algunas aficiones e incluso sin poder trabajar, nos acabamos encerrando en una burbuja gris de rutina. Adormecemos nuestras ganas de comer el mundo, que comienzan a devorarnos por dentro. Quizás sientas ansiedad, tristeza o rabia, y es algo completamente normal. 

Pero eso ni significa que no puedas tener propósitos, o que éstos sean menos ambiciosos. Seguro que hay alguna forma en la que te puedes esforzar y demostrarte que, pese al mal momento que estamos viviendo, eres capaz de sacar lo mejor de ti. Sacúdete de lágrimas y de la frustración y haz todo lo posible para conseguir tus propósitos, comenzando por marcártelos.

¿Y qué pasa si no se cumplen los propósitos de año nuevo?

Absolutamente nada. Primero debes pensar que no eres la misma persona a medida que transcurre el año, que las experiencias y las vivencias pueden marcarte. Puede que disfrutes de un crecimiento personal sin esperarlo, o puede que tus prioridades cambien, creyendo que los propósitos que te marcaste ya no son tan relevantes.

Puede que te pique un poco en el orgullo, es algo normal. Quizás no hayas tenido tiempo, quizás no hayas sabido cómo gestionarlo durante todo el año, o simplemente hayas pensado que no valía tanto la pena. No importa, porque si es así, estarás tranquilo contigo mismo.

Por otro lado, si sientes cierta rabia de ver que has fallado, sí que se puede analizar lo sucedido. No hace falta que te eches las culpas por ello, pero sí reflexionar sobre lo que podrías haber hecho, extrayendo un aprendizaje que te ayudará a que los futuros propósitos de año nuevo sí puedas cumplirlos.

La vida da muchas vueltas, los sueños se cumplen (o no) y se convierten en pasado. No te tortures por no cumplir un propósito, no vale la pena. Quédate con el aprendizaje que te ha aportado hacerlo o no, ya que eso sí que te acompañará el resto de tu vida.

Cumplir los propósitos de año nuevo sin sentirlos como una obligación

A parte de que los objetivos sean específicos, es decir, que tengas un indicador de éxito para saber que lo has cumplido, y que mayormente dependa de ti para conseguirlo, es importante evitar que se sientan como una obligación. Porque al final ocurre que llegas a octubre, ves esta preciosa lista de ilusiones de enero y sueltas un buen bufido.

Para ello, creo que hay que añadirle estos tres ingredientes con tal de que sigas motivado durante todo el año y que los puedas ir trabajando sin sentir que es una carga más.

Que sean atractivos

Un propósito que, solo de pensarlo, pongas los ojos en blanco, está destinado a no cumplirse. Lo aborrecerás, lo detestarás y te plantearás dejarlo a pesar de herir el orgullo de tu yo pasado. Eso se debe a que no es atractivo, a que no te suscita un interés natural por cumplirlo, sino que ya lo has clasificado directamente como una obligación.

En estas situaciones, si tienes un propósito pero no te alienta demasiado a esforzarte para conseguirlo, lo mejor es hacerse una lista de aquellos beneficios que te aportará lograrlo. Piensa en lo positivo, en cómo te sentirás, pese a que pueda ser todo un tostón.

También puedes hacerlo divertido. Por ejemplo, si quieres ponerte en forma, siempre es más entretenido apuntarte a clases compartidas que irte solo a correr. El hecho de socializar y estar con otras personas que buscan cumplir con tu mismo propósito reforzará el atractivo del mismo.

Que sean fáciles

Esto no quiere decir que los puedas conseguir de un día para otro, sino que no sean una dificultad añadida a tu día a día y a tus responsabilidades. Lo mejor es sentarse y dividirlo en subobjetivos, marcándolos de forma cronológica e indicando qué vas a conseguir durante X tiempo en concreto.

Si aún así no lo ves viable, planifícatelo aún más al detalle. Especifica las acciones que debes realizar para que sientas que estás avanzando en tu propósito de año nuevo. Dales una prioridad para saber cuáles son las que más te van a ayudar y cuáles no, comenzando a trabajar por las más importantes. 

Otra opción es comenzar por las más fáciles, las que te supongan menos dificultad. Así conseguirás que tu mente cree el hábito de esforzarse por tus metas y objetivos, para luego poder sentir que los pasos más difíciles no lo son tanto, sino que solo era una barrera mental que te habías montado.

Que sean satisfactorios

Imagínate que, después de todo el año currándote tu propósito de año nuevo, lo logras, pero no sientes nada. Le has puesto tanto esfuerzo y empeño para que el resultado final te deje indiferente. Puede ocurrir, afectando a que en años posteriores ni te plantees marcarte propósitos.

¿Y esto qué significa? Puede que hayas cambiado y ese propósito ya no te llene tanto como lo hubiera hecho si lo logras a principio de año. Puede que sea un propósito que realmente no querías hacer, que te sintieras obligado en cierta manera a escogerlo. Pero no por ello es algo malo, ya que lo has conseguido y eso es muy encomiable, sácale algo de valor a tu esfuerzo.

Es clave que, para que no ocurra esto, el propósito sea satisfactorio durante todo el año. Es decir, que en cada peldaño o meta que vayas logrando para conseguir el propósito final te sientas realizado, motivado y empujado a seguir trepando. Si no sientes eso, quizás debas parar y replantear si realmente ese propósito merece la pena el tiempo y la energía.

¿Ya tienes pensados tus propósitos para año nuevo? ¿O quizás no los tienes claros? Vale la pena desafiarse, vale la pena luchar por algo que puedes obtener. Y aunque no lo consigas, crecerás mucho más de lo que imaginas. Cuando acabe el año, mirarás hacia atrás y verás que ha valido la pena esforzarse por tus propósitos.

Si necesitas una mano para sentir que este año sí vas a conseguirlos, o que sean más fáciles de lograr, no dudes en contactar conmigo para crear el plan de acción perfecto. ¿Te animas?

Gracias por tu tiempo.

1 comentario en “Propósitos de año nuevo: ¿sí o no?”

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