Qué es la ansiedad y cómo puede ayudar el coaching

Si te dijera ahora mismo que representes qué es para ti la ansiedad, seguro que lo primero que te viene a la cabeza es la típica imagen de las películas donde se ve a una persona a punto de asfixiarse y respirando a través de una bolsa. ¿A que no voy mal encaminado?

Todas las personas sienten o sentirán ansiedad alguna vez en su vida.  ¿Quizás la has sentido  ante una entrevista de trabajo? ¿O ante un examen importante? ¿Es posible que en un acontecimiento importante, como el día de tu boda?

La ansiedad es una conducta natural que produce una activación de todo el organismo a raíz de la detección, por parte del cerebro, de una situación peligrosa, que puede ser real o no, y que requiere dirigir toda la atención para “salir corriendo” y sobrevivir.  Cuando la situación de alarma pasa o ya no supone un verdadero peligro, esta disminuye y el cuerpo vuelve a su estado normal.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un mecanismo de defensa que nuestro cuerpo genera a la hora de hacer frente a situaciones identificadas como peligrosas. Esto provoca reacciones que se reconocen con facilidad: mareo, palpitaciones, sensación de asfixia o sudoración, entre algunas otras.

Para conocer su razón de ser tenemos que remontarnos a épocas en las que el ser humano era cazador, pero también corría el riesgo de sufrir ataques de otros depredadores. Tanto si hacía frente y luchaba como si salía corriendo, los efectos que generaba el propio organismo lo preparaban para enfrentarse a estas situaciones.

Este esfuerzo requería una necesidad de más oxígeno, de ahí que la respiración se acelerara. Necesitaba también que el corazón bombeara más sangre, de ahí la taquicardia. La tensión muscular iba a permitir que los músculos estuvieran preparados tanto para el ataque como para la huida. Todo esto subiría la temperatura del cuerpo necesitando su refrigeración. De ahí la sudoración.

Se convierte en un trastorno cuando pasa a ser una respuesta incontrolada y desproporcionada ante cualquier situación diaria de una forma bastante intensa y duradera en el tiempo. Esto se denomina trastorno de ansiedad generalizada (TAD). Se crea un círculo de muy difícil salida: la situación provoca unos síntomas, piensas que te va a pasar algo o te vas a morir, eso te produce pánico, y ese pánico crea más ansiedad pasando a convertirse en un ataque o crisis de ansiedad del que cuesta volver a la normalidad.

Para no sufrir esta sensación de miedo, y tan difícil de controlar, evitas realizar ciertas actividades, situaciones o acudir a determinados lugares. Este problema termina interfiriendo en tu trabajo, en tu vida cotidiana, en tus relaciones sociales y personales o en cualquier otro aspecto de tu vida. Esto puede derivar en la ansiedad crónica.

Esta es un estado psicológico caracterizado por padecer síntomas muy semejantes a los de un ataque de ansiedad pero durante un período de tiempo más prolongado.  A grandes rasgos no es otra cosa que vivir en un estado de angustia permanente.

 

¿Qué tipos de trastornos de ansiedad existen?

Además del trastorno de ansiedad generalizada y por estrés postraumático, existen otros trastornos frecuentes como:

  • Trastorno de pánico: episodios repentinos de miedo o terror intensos (ataques de pánico) que se producen sin que exista un peligro real y que provocan sensaciones físicas como ahogo o falta de aire, palpitaciones y dolor en el pecho, y psicológicas como pensamientos catastróficos.
  • Fobias: miedo intenso e irracional a situaciones sociales, objetos, animales o lugares que no suelen representar un peligro y que evitas para no sufrirlas.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): pensamientos o impulsos involuntarios que aparecen de forma obsesiva y que generan una conducta o ritual compulsivo para evitar la angustia que provoca la obsesión.

¿Cuáles son las causas de la ansiedad?

Las causas no siempre son fáciles de identificar. Pero existen algunos factores de riesgo determinantes:

    • Antecedentes familiares o genética: la predisposición a padecerla puede ser hereditaria.
    • Trastornos mentales: ciertas enfermedades mentales como la depresión suelen ir acompañadas de ansiedad.
    • Acontecimientos traumáticos: denominado trastorno de estrés postraumático (TEPT) se caracteriza por la persistencia de los recuerdos derivados de haber sufrido algún hecho traumático que te marca por mucho tiempo e incluso para toda la vida.
    • Problemas médicos: tener un problema de salud derivado de una enfermedad, un consumo inadecuado de alguna sustancia o un estado de abstinencia.

¿Cuántos síntomas de ansiedad hay?

Los síntomas son muy variados, pero podrían clasificarse en 5 grupos: 

    1. Físicos: síntomas como sensación de asfixia, taquicardia, temblores, sudoración, dolor muscular o náuseas.
    2. Psicológicos: pensamientos catastróficos e ideas negativas que crean inseguridad, agobio, preocupación, angustia o miedo excesivo, y en casos más graves, miedo a la muerte.
    3. De conducta: al tratar de evitar esos síntomas físicos y psicológicos experimentas bloqueos, torpeza o impulsividad al actuar, inquietud y rigidez del cuerpo.
    4. Cognitivos: dificultad para concentrarte y mantener la atención, despistes, pensamientos distorsionados, dudas y recuerdos desagradables.
    5. Sociales: problemas para iniciar o mantener una conversación, quedarte en blanco, no saber expresar tus ideas u opiniones, mostrar irritación, no parar de hablar, entre otros.

¿Cómo te puede ayudar el coaching con la ansiedad?

El coaching te ofrece la posibilidad de poder trabajar en un autoconocimiento guiado que permita tomar conciencia de tu problema y detectar las causas, los pensamientos y las emociones que te llevan a sufrir estos trastornos de ansiedad.

El siguiente paso es interiorizar las herramientas y las destrezas necesarias para darle la vuelta a esa situación, controlando esos pensamientos o emociones negativas y modificando tu manera de actuar hacia conductas más relajadas y positivas.  Algunas de ellas pueden ser métodos de relajación a través de la respiración, mecanismos para romper pensamientos tóxicos que forman un círculo vicioso o trabajar de raíz el problema que ha producido la ansiedad.

No sólo conseguirás ser más consciente de tu realidad, sino que verás salida a esta situación tan complicada y podrás disfrutar de nuevo del día a día sin tener que arrastrar esa sensación de peligro constante.

Gracias por tu tiempo.

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