«Tienes un don, y tienes que pagar un precio»

Soy de esas personas que prestan mucha atención a los diálogos de series y películas, ya que a veces no nos damos cuenta pero los guionistas transmiten mensajes muy poderosos que pueden pasar desapercibidos. E incluso es posible que conectes con ellos de una forma mucho más personal de lo que imaginas.

Es lo que me ocurrió en Gambito de Dama, cuando un personaje dice lo siguiente: “Las dos caras de una moneda. Tienes un don, y eso tiene un precio. Pero no puedes saber cuál será”. Nada más lo he escuchado, he tenido que abrir una hoja de texto para ponerme a escribir esta reflexión.

A veces ni siquiera sabemos qué don tenemos, pero pagamos el precio. O sí lo sabemos, pero aún no nos ha tocado pagar. Quizás creas que no tengas un don, pero no todos tienen por qué llevarte a ser campeón de ajedrez, simplemente puede ser un talento que te haga feliz.

Descubrir ese talento natural y el precio que pagas por él te ayudará a entender muchísimo más tu propia vida, e incluso tomar el rumbo que realmente necesitabas.

Quizás estés pagando el precio sin ser consciente de tu don

O lo que nos ocurre a la mayoría de personas, básicamente. No tenemos la suerte de encontrar nuestro don de jovencitos, ni aprovecharlo para enfocar nuestra vida. Más bien damos tumbos creyendo seguir aquello que se nos da bien, que nos gusta, mientras estamos pagando un precio que no llegamos a comprender.

Sí, puede ser algo físico, mental o social. Un precio grande o pequeño que no tiene nada que ver con el don, pero que ha afectado a tu vida de forma negativa, obligándote a tomar ciertos caminos o decisiones para seguir siendo feliz.

Quizás ahora comiences a recordar esos malos momentos durante tu trayecto vital, esas frases lapidarias de “cuando crezcas entenderás por qué te ocurrió eso” e incluso verás tus experiencias pasadas con mucha mayor perspectiva. Es entonces cuando entenderás que todo el precio que estás pagando era para mostrar tu talento.

Porque ese talento empuja para salir, quiere estar presente en tu vida. Encontrará una situación o momento donde lucirá y te sorprenderás. Pero si te centras demasiado en el precio que estás pagando, es posible que ello te nuble y no aprecies el don que tienes en tu interior.

Es posible que tampoco sepas el precio que estás pagando

Muchas veces no somos conscientes de todas aquellas cosas que nos atormentan, limitan y afectan en la vida. Es el precio que, de alguna manera u otra, se está cobrando el universo por un don que tienes, aunque ni siquiera lo sepas. 

Y es que percatarse de cuál es ese precio te ayudará a entender tu historia vital, todos aquellos obstáculos y baches que te han llevado justo a este preciso momento. Este precio podría relacionarse con fracasos que te hayan marcado, pérdidas o incluso circunstancias físicas que te acompañarán el resto de tu vida.

Puede que sea un precio momentáneo y permanente. Puede que seas capaz de sobrellevarlo con dignidad o se sienta como una pesada losa sobre tus hombros. Pero lo importante está en que el precio no eclipse tu don, y mucho menos todas aquellas personas y momentos que te aportan felicidad.

No siempre el don te llevará al éxito, pero sí tocará tu felicidad

Tu don, tu felicidad y tu pasión son tres conceptos estrechamente relacionados, pero el primero de ellos no es necesario para los otros dos. No es mi caso, pero siempre me negué a reconocer a mi “don” como mi don. A veces no queremos ver lo obvio e incluso nos infravaloramos cuando realmente somos buenos en algo. 

Me encanta escribir, disfruto creando historias y mi imaginación está en constante funcionamiento. Nunca pensé que podría llevarme al éxito, y aún sigo sin creerlo, pero ahora reconozco que me hace feliz y que se me da muy bien. Porque lo primero que se debe hacer es que tú mismo seas el que crea en tu propio don.

He aprendido a valorarlo, a confiar en mi capacidad para aprovecharlo y hacer oídos sordos a todas aquellas personas que no lo entienden. Es normal, la creatividad siempre es muy subjetiva, por lo que no debes esperar que nadie te vaya a apoyar en ello. Simplemente cree en ti mismo y disfruta de tu don, porque para eso es tuyo.

Pero, sobre todo, ser consciente de tu don te hará feliz. Entenderás por qué tanto sufrimiento en tu vida, por lo que serás capaz de ver tus vivencias desde una perspectiva distinta, como si el precio que estabas pagando te estaba llevando a este punto para que te enseñe que tú eres el don, y el don eres tú. 

Simplemente disfruta de tu don, sea cual sea. Y acepta el precio que tienes que pagar.

 

Gracias por tu tiempo.

2 comentarios en “«Tienes un don, y tienes que pagar un precio»”

  1. Hola! Me ha encantado tu reflexión. Hace tiempo una mujer me dijo: «hasta que no te des cuenta de tu don, la vida te pondra pruebas y sufrimientos que en el futuro entenderas» y no puede haber mayor verdad en la frase.

    Cuando lo que hacemos nos hace felices, es nuestro «don» «nuestra pasión» o como dice el libro «el elemento» todo ello hace que las horas se pasen volando.

    Un abrazo!

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